Para los que me preguntáis, llevo adelgazado 7 kilos desde el pasado Junio. Pero no es éso lo que me ocupa hoy. A punto de clausurarse la temporada veraniega, quiero haceros partícipes de una joya gastronómica que he descubierto. En Hondarribia, también conocida como Fuenterrabía, tenéis el placer de disfrutar de una preciosa villa marinera en la costa vasca, y de regocijaros con unos pintxos de los que ya se ha hecho eco el mismísmo New York Times, que recientemente publicó un artículo al respecto de lo más halagador.

En la misma página a la que os remito, ví que además uno de los cocineros locales más sobresalientes (Bixente Muñoz) ofrecía un menú del día por 20 euros para quitarse el sombrero. Coincidiendo que estas pasadas vacaciones anduvimos por allí, hicimos una visita y nos hospedamos en el apacible Hotel Río Bidasoa, con lo que pudimos probar el increíble menú que ofrecen en dicho restaurante (Sugarri), que se halla en el mismo hotel. La experiencia culinaria fue memorable, para repetir.

Y lo mejor, he vuelto de vacaciones y no he engordado más que sunos someros 200 gramitos de nada, y todo líquido, porque he perdido grasa, jejeje…

Controlando el pan.

31 marzo 2009

Hoy, de nuevo, comida de trabajo. Garbanzos con langostinos y rodaballo, exquisito éste último. Y allí, acechando un bandeja con un surtido de bollitos de pan. Normalmente, no podría sustraerme a ponerme ciego de pan, pero hoy, gracias a pensar que luego escribiría sobre ello, he elegido dos pequeños bollitos de pan integral (parece que hay consenso a la hora de valorar el pan con salvado como más beneficioso para ralentizar la absorción de grasas).

Pan integral

Gracias, Gordito!

P.S. Aún sigo en mis 116,5 kilos.

Efectivamente, lección aprendida. Hoy he tenido una comida de trabajo (lasagna de verduras,  rodaballo con puré de boniato y cuajada con miel, además de dos cafés con leche), y he salido con sensación de pesadez, con lo que en la cena con mi familia no he comido nada, sólo he ayudado a cenar a mis hijos, pensando que tal vez con un yogur llegaría a la cama sin hambre…

Craso error: a las 23:30 h.  estaba que me moría de hambre, y he tenido que comerme ese yogur detrás de una baguette de lechuga, tomate, fiambre de pavo una loncha de queso y dos sobrecitos de mayonesa y uno de ketchup.

sandwichvegetal

 

No puedo negar cierta sensación de remordimiento… Lección aprendida: no volverme a saltar una comida.